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18 de diciembre de 2011

Sexo como remedio


Las relaciones sexuales nos hacen felices, nos cambian la cara y mejoran nuestra capacidad respiratoria y muscular. ¿Cómo lo consiguen? En atractivas.es nos explican los mecanismos que consiguen sobre todo a través de la liberación de las conocidas como hormonas de la felicidad, las endorfinas.
Y es que este tipo de sustancias que libera nuestro cuerpo en ciertas ocasiones es básica en nuestro estado de ánimo. Tanto es así que incluso son capaces de funcionar como un analgésico, aliviando el dolor, según demostró recientemente un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford liderado por Robin Dunbar. Igualmente, explican desde atractivas.es , practicar deporte al aire libre y "sobre todo por la mañana", libera endorfinas, lo que ayuda a superar el estrés.
Lo mismo ocurre cuando practicamos sexo, pues durante el coito se liberan una gran cantidad de hormonas. La mujer libera oxitocinas (conocida como "molécula del amor" y serotoninas que influyen en el estado de ánimo para posteriormente liberar endorfinas que, según esta web especialista en el cuidado del cuerpo y de un estilo de vida más saludable, "crea una sensación de placer y un estado de euforia, que alcanzan el nivel máximo en el orgasmo".
Sin embargo hay que tener cuidado, el ejercicio físico puede llegar a ser adictivo. Como explica el profesor Robin Kanarek de la universidad de Tufts, "el ejercicio, como el abuso de drogas, hace que se liberen en exceso neurotransmisores como las endorfinas o la dopamina, ligados a la sensación de recompensa".

9 de diciembre de 2011

Caricias contra la droga

Las caricias maternas durante la infancia pueden ayudar a los niños de hoy a “resistir” la tentación de consumir drogas y otras sustancias adictivascuando alcancen la edad adulta. Es lo que se deduce de un estudio realizado por la Universidad de Duke (EE UU) y la Universidad de Adelaida (Australia) y publicado en The Journal of Neuroscience. Según explica Staci Bilbo, neurocientífica y coautora del trabajo, en experimentos con ratas han comprobado que tener mucho contacto físico con la madre aumenta la producción de una molécula del sistema inmune llamada Interleucina-10 (IL-10) que es capaz de modificar la respuesta del cerebro ante sustancias que crean adicción

Bilbo y sus colegas han comprobado que los cerebros de los animales que habían recibido más caricias maternas tras nacer tenían más genes activos destinados a producir esta sustancia. Tras consumir una droga como la morfina, en el cerebro de los mamíferos se activan células de la glía que producen moléculas inflamatorias que mandan señales a un centro de recompensa llamado núcleo accumbens. Sin embargo, cuando entra en juego la molécula IL-10 contrarresta esta inflamación y reduce la señal de recompensa, lo que evita que se cree una adicción. Sorprendentemente, cuanto más arrumacos maternos se han recibido en edades tempranas, mayor es la capacidad de producir esta sustancia.